Técnicas de Comunicación. Las 5 etapas de un mensaje personal convincente.

 

Las cinco etapas de un mensaje personal convincente.

Por Guillem Recolons.

Soy Mi Marca.

 

Las personas no somos productos, pero tenemos un producto que ofrecer. Recuerdo de mi etapa en J. Walter Thompson un proceso que analizaba el sistema de compra de un producto. Empezaba por la necesidad, seguía por la búsqueda, la prueba, la comparación, la compra, la experiencia y la repetición (si la experiencia era buena).

 

 

Obviamente, el “buying system” era muy completo y sofisticado en una inversión grande -la compra de una vivienda, de un automóvil- y mucho más simple en el caso de un producto de compra impulsiva, como un helado (hace calor, paso por un kiosko de helados y compro).

 

¿Es aplicable el sistema de compra a las personas?

 

En cierta manera sí, pero apuntaré a unos cambios lógicos derivados del carácter más emocional y duradero de la condición humana. Y dado que las personas no son objetos que se compran (de acuerdo, aún no ha desaparecido del todo la esclavitud, pero hablamos en términos generalistas), nos centraremos en la EFICACIA DEL MENSAJE PERSONAL.

 

Distingo 5 etapas para calibrar que un mensaje personal cale hondo y sea efectivo:

 

1. Notoriedad. ¿Te conozco?

2. Afinidad ¿Sé lo que ofreces?

3. Encaje ¿Necesito lo que me propones?

4. Elección. ¿Eres mejor que tu competencia?

5. Fidelidad ¿Cumples tus promesas?

 

1. Notoriedad

 

Ciertamente, si no te conozco difícilmente sabré lo que ofreces. Así que aquí hablaremos de un iceberg invertido, en que el primer contacto con alguien se produce a través de la visibilidad. Hoy, afortunadamente, existen más formas de darse a conocer que hace, por ejemplo, 10 años.

 

Offline

 

Tenemos las clásicas e infalibles como escribir un libro, aparecer regularmente en algún medio como radio, prensa, TV. No están al alcance de todo el mundo, pero recordemos que también existen las emisoras locales, la prensa regional… No hay que pretender alcanzar la luna el primer día.

 

Tenemos la asistencia a actos, eventos… con su correspondiente intercambio de tarjetas (networking, si lo prefieres). Esto está al alcance de todos los mortales. Y lo único que necesitas son tres cosas: ganas, conocer la planificación de eventos afines a tu entorno, y disponer de tarjetas de visita. ¿No tienes una? También puedes ser ponente, seguro que dominas alguna área. Si no te atreves a hacerlo solo, prueba a ir de la mano con otra persona.

 

Tenemos, en el plano laboral, el CV o currículo, un documento cada vez más inútil pero que muchas empresas siguen requiriendo. Lo encuentro inútil porque se ha convertido en un formato tan estandarizado que es casi imposible destacar en él. Yo, si tuviera que reinventarlo, lo convertiría en una hoja de papel con 10 o 12 nombres y teléfonos de personas importantes en nuestra vida. Y un mensaje: si de verdad me quiere conocer, llámeles.

 

Online

 

Y ahora tenemos el mundo de los bits, la web 2.0 o la democratización de la comunicación (gracias a la cual, por ejemplo, estás leyendo este texto). ¿Por dónde empezar?

 

Hay que recordar algo clave en esta etapa: primero el contenido y luego el medio. No se trata de crearse perfiles en las redes. Se trata de saber a quién queremos dirigirnos, cuáles son los soportes afines, cuál la periodicidad, qué tipo de respuestas buscamos.

 

El medio rey online es, sin duda, el blog. Es tu alter ego virtual, tu casa, el lugar donde se resume toda la información sobre ti, sobre tu forma de enfocar las cosas, tus pasiones y fobias. En definitiva, tu oferta de valor. No es necesario saber escribir para gestionar un blog. Hay blogs de autor que únicamente reproducen el contenido de otros blogs de una manera selectiva. También hay videoblogs, fotoblogs…

 

Pero ¿Cómo llega el contenido de un blog a las personas? Sí, a través de las redes sociales. Las hay de todos los gustos, pero distinguiría las personales de las profesionales. Un consejo si lo que quieres es generar un networking de valor es que te muevas por Linkedin, YouTube, Twitter, Slideshare,Pinterest y si quieres Facebook y Google Plus.

 

Finalmente, no hay que olvidar controlar la reputación, tanto sea real como online. Si tu no lo haces, otros la gestionarán por ti (a su manera).

 

Libros recomendables en esta etapa de notoriedad:

 

“Te van a oir” recién salido del horno, de Andrés Pérez Ortega. Alienta editorial. “Twitter en una semana” de Francesc Grau. Gestión 2000 (Planeta) “Exprimiendo Linkedin” de Pedro de Vicente. Avanzabooks. “Storytelling en una semana“. De Antonio Nuñez. Gestión 2000. “Por dónde empiezo 2.0” de Natalia Gómez del Pozuelo. Empresa Activa. “Relaciones públicas 2.0“, de Cristina Aced. Editorial UOC. “Visibilidad” de Neus Arqués y otros autores. Gestión 2000. “Reputación online para todos”, de Oscar Del Santo. E-Book.

 

2. Afinidad

 

Puede parecer una obviedad, pero después de decir tu nombre hay que seguir con tu especialidad o tu cargo. Por ejemplo, “soy Guillem Recolons, asesor de marca personal y socio de Soymimarca”. Quizás no descubra nada nuevo, pero cada día saludo a más personas que limitan a dar el nombre como dando por supuesto que ya sabes quiénes son. Y no es así.

 

¿Tanto cuesta invertir apenas 10 segundos en explicar tu especialidad y cargo?

 

El problema es que si no me lo dices de entrada pueden pasar dos cosas: 1. Eres un vendedor que me vas a enchufar algo que yo no quiero. 2. Voy a perder el interés en la conversación al no saber si hay afinidad entre tu y yo, entre tu negocio y el mío. Esto es especialmente relevante, por ejemplo, por teléfono, un medio que cada vez consideramos más invasivo y que requiere de una transparencia absoluta para su buen fin.

 

Muchas veces recibo llamadas “sospechosas” que tienen casi siempre el mismo patrón: la persona emisora tarda unos segundos en hablar (señal inequívoca de centralita telefónica). Acto seguido necesitan asegurarse de que eres tu, así que preguntan ¿Hablo con …?. Cuando ya sospechas que es una llamada no deseada, preguntas tu ¿Con quién hablo? y ahí es donde a menudo se rompe la comunicación, ya que el emisor de la llamada, en vez de identificarse adecuadamente, te suelta la parrafada comercial, de la que huyes rápidamente.

 

En el mundo online, estoy harto de ver a personas que o bien no se identifican (solo está el nombre) o bien te colocan un odioso eufemismo tipo “en búsqueda activa de empleo”. Eso sucede, por ejemplo en Twitter y en Linkedin.

 

Fantasmas en la red

 

Si en Twitter no veo ningún texto bajo tu nombre, probablemente no te devolveré el follow. No tengo tiempo para entrar en tu timeline y ver qué contenidos creas o qué contenidos compartes. Una buena descripción me ayuda a “seguir” rápidamente y me ubica en el tipo de persona que eres.

 

En Linkedin, veo personas que no escriben nada bajo su nombre, son fantasmas en la red. También veo a otros con el “en búsqueda activa de empleo”, como si eso pudiera definir la especialidad de la persona.

 

Ambas cosas son un error, ya que evitan que sigamos interesados en seguir leyendo, rompen la afinidad. Cuando, además, no hay fotografía, nos encontramos ante una persona que tiene algo que ocultar. Así que, lo dicho, puede parecer una obviedad, pero después de decir tu nombre hay que seguir con tu especialidad o tu cargo.

 

3. Encaje

 

El mensaje personal no se detiene en un nombre y una especialidad. Además hay que trabajar a fondo el factor de encaje, el que hace posible que incluyamos una propuesta de valor relevante para nuestro público. Es muy posible que tu mensaje sea notorio, que genere afinidad, pero si tu propuesta de valor no interesa, el vaso de la comunicación se rompe.

 

Me explico. Si ofrezco, por ejemplo, muebles cuyo valor radica en que los han diseñado niños de 8 años, el mensaje bien pudiera ser notorio, pero tal vez carezca de relevancia ya que no sabemos entender cuál es el VALOR que añade el diseño por parte de los niños.

 

En pocas palabras, hemos de asegurarnos de que la relevancia (idea de valor) esté clara y explícita en nuestro mensaje. No por ser diferente será relevante. A menudo utilizo el ejemplo de un hombre que quema una Biblia o un Corán. ¿notoriedad? Sí, mucha. ¿Relevancia? Poca.

 

Este factor de falta de relevancia es el culpable de que muchos currículos acaben la papelera o en el archivo de “más adelante”. Al completar un CV, se debe dejar muy claro el Valor que implica nuestra aportación. Si es posible, esa propuesta de valor hay que destacarla para que sea leída en diagonal. Recordemos que el tiempo medio de lectura de un CV es de algo menos de 20 segundos.

 

También sería aconsejable adaptar el CV o el mensaje en función del público al que vaya dirigido. Si entramos en una selección para una empresa de brockers de bolsa, quizás valga la pena destacar nuestra capacidad multitarea (si existe, claro).

 

4. Elección

 

Disponer de elementos para ser visto, dejar clara nuestra propuesta y dejar claro su valor pueden no ser elementos suficientes para ser la opción preferente. Falta un factor clave, lo que te hace diferente a tus competidores.

 

En otras palabras, decir qué haces quizás no sea tan importante como decir cómo lo haces, ya que en el método puede estar la diferencia. A menudo, durante los procesos de personal branding con personas, emerge la duda, la gran sombra negra que lleva por título “lo que yo hago no es diferente de lo que hacen otros“. Gran falsedad. Por el hecho de hacerlo tu ya es diferente. Pero hay más:

 

¿Dónde puede estar la diferencia? Hay una serie de factores que pueden constituir la propuesta de valor diferencial, la USP (Unique Selling Proposition, creada por Rosser Reeves de Ted Bates):

 

La experiencia es un grado. Si ofreces algo que también ofrece personas sin experiencia, ésta puede convertirse en un factor de garantía. Resultados. Si lo que estás haciendo ha generado resultados, es importante resaltarlos, ya sea en forma de testimoniales, gráficos o artículos de prensa. Uniqueness. El factor USP indica que lo que haces no lo hace nadie más, eres únic@. Novedad. Aunque es un factor efímero, el ser el primero en hacer algo siempre puede suponer una ventaja competitiva. Exclusividad. Ya sea por una patente o por cualquier otro tipo de registro, lo que haces no lo puede hacer nadie más, eres la única vía. Metodología. Tener una metodología propia indica que has trabajado duro para mejorar lo que ya existe, no eres un imitador. Partnership. Si lo haces con un co-branding potente, puedes ganar en argumentos competitivos. Certificación. Si lo que haces puede suponer algún tipo de certificación para tu cliente, has ganado dos enteros. Facilidad. Imagina que ofreces algo online y los demás no, eso te ayuda a ampliar tu base de clientes. Fee por resultados. Cobrar un fee en función de los resultados de tu trabajo puede ser arriesgado pero te puede diferenciar.

 

Hay muchos más factores de diferenciación, lo importante es saber utilizarlos para conseguir la elección final, el ser la opción preferente.

 

5. Fidelidad

 

Veíamos en la introducción que el sistema de compra de un producto o servicio no dista excesivamente de el sistema aplicado a las personas. Uno de los elementos comunes es el que cierra el círculo:

 

 

Aquí vemos que la experiencia es el factor clave de repetición. Pasa en el mundo de los negocios y las empresas y pasa en el área de las relaciones personales. Cumplir promesas es, hoy por hoy, condición necesaria pero no suficiente. El estadio superior es superar expectativas, ir más allá de lo esperado, sorprender, epatar, ser proactiv@. Y el último estadio, el máximo, es generar empatía.

 

Empatía: Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro (Diccionario de laRAE). En otras palabras, te puedo dar un servicio inmejorable porque soy capaz de escucharte. Cuanto más te escucho más aprendo. Y cuanto más aprendo, de más alternativas dispongo para solucionar tu problema. No se trata de ser un camaleón, se trata de ser una oreja gigantesca, una esponja, un captador de información emocional.

 

Si llegamos a ser empáticos, tenemos la repetición del proceso prácticamente asegurada, aunque en esta fase habrá que anclar bien aspectos de precio y calendario. Eso lleva a una renovación de la venta o contrato sin pasar por el resto de fases (notoriedad, afinidad, encaje y elección), lo que nos garantiza un ROI óptimo.

 

Como conclusión, recordemos que necesitamos 1. Que nos vean (si no, tenemos pocas posibilidades de competir) 2. Que nuestra oferta esté muy clara 3. Que nuestra oferta o mensaje sea relevante para nuestra audiencia o cliente y 4. Que nuestra propuesta sea diferencial, única, competitiva. Solo así conseguiremos el 5. Una buena experiencia y repetición de compra

 

Publicado por: Guillem Recolons (09/05/2013)

Publicado en www.guillemrecolons.com y en www.puromarketing.com

 

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Fuente: Soy Mi Marca 

Imagen: Persuasive message  

 

 

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Este es un articulo tomado de Pensamiento Imaginactivo Ver fuente original

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